Milagro Haack
Espacio para escritos de Poesía visual y Amigos de la palabra
7 de mayo de 2012
Comentarios de mayo
10 de marzo de 2012
Somos seres humanos, sin duda hay que reafirmarlo.
Dibujo de Oscar Sjöstrand
Somos seres humanos, sin duda hay que reafirmarlo.
“La vida de un amigo, es la nuestra,
como la verdadera vida de cada uno es
la de todos.”
George Sand
No entramos con buen pie en los días. Estamos esperando una unión o un entendimiento de polos opuestos. Cada día la vida corre hacia la tierra del sueño, esto es constante y se agrava con temas pocos equilibrados sobre los hechos cotidianos. Dicen, con montajes, “todo está bien, todos vivimos bien”. Eso amanece para aquellos que festejan su regreso sanos y salvo. Mas, en ciudades, pueblos no proporcionan el gusto de sentir esa seguridad, ya sea por su crecimiento, por falta de educación ciudadana, pero, sobre todo esa dependencia creada por los organismos de poder para tener más poder por el consumo del miedo. La colectividad se enfoca en dormir temprano, a distinguir como en su ciudad se desarrolla una forma distinta de comunidad: el nuevo hombre socialista revolucionario, el cual muy lejos está de ese pensamiento, muy lejos de una mente creativa, futurista como un hombre Evolutivo – Progresista; ser de este siglo, de esta época, no de otra, caminando hacia atrás. De esto no se escapa la cultura, ya no se frecuentan los pocos eventos artísticos, aunque estén a la vuelta de la esquina.
Estamos viviendo en toque de queda, en estado de alerta, en estado de encierro, teniendo contacto con los amigos sólo por medios expansivos de nuestro orbe actual, global como lo es Internet prolongando la vida, relativamente entre comillas. Por otra parte, cuantiosos prójimos les compran a sus hijos computadoras, instrumentos de juegos muy modernos, prefieren eso, prefieren endeudarse, antes que una bala frenética encuentre a su hijo. Por supuesto vamos a tener una nueva generación, una generación de contacto visual, sin encasillarlo o etiquetarlos. Análogo están los juegos creativos, constructivos, para estar en sus casas y por remplazo del paisaje los centros comerciales. Por qué está sucediendo esto, sin duda hay tantas armas manipulada por civiles. Sobre todo, por jóvenes, pensando que es un video juego donde atacas a un supuesto enemigo. Es irónico, pero es así de irresponsable. No hay política de Estado para combatir un mal creado, un mal genético, digo genético porque la ira, la venganza y otros sentires son parte del ser humano y si sólo despiertan esa parte salvaje, por simple beneplácito, dejamos de ser ciudadanos civiles, bajo la custodia de entes que sí pueden portar armas de fuego y no de juego para nuestra protección.
Es un tema constantemente, es un tema que parece no tener freno, no escapa a las guerras entre las personas y fanfarronean invadiendo las ciudades, pueblos, debilitando lo cotidiano, las grandes escaleras para subir o bajar de un caserío en un cerro de la capital, fortaleciendo la cultura del más bravucón. Nos están tocando las puertas todos los días, mientras las madres se quedan en sus casas con un rosario en las manos, olvidando la palabra “vida”, cuando sólo queda el escolta rezo para la subsistencia en manos de Dios.
Dicen, Al Cesar lo que es de Cesar y a Dios lo que es de Dios. Pues bien, como será esta cuaresma, sus procesiones civiles por gente de fe. Serán menos desplegadas en el día que las distinguen con su notorio Nazareno, con el signo de la Cruz llevada hoy por todos los ciudadanos. Qué será de mi tía Paula, devota de estos días. Por eso y por toda la sangre incontable, derramándose a diario, la madre, la mujer trabajadora, sin duda pare la vida como criadora matriz de ella. Una madre suplica por la vida de su hijo encañonado frente a ella, sin embargo, esa madre ve el desplomo de la conducta humana, sustituida por tóxicos letales mentales, porque no encuentro otra razón, ni ideológica ya que somos sudamericanos, somos fusión de culturas, somos un país con sus puertas muy bien abiertas hacia la mar, trayéndonos y no aislándonos como este hoy. No somos un país de guerras por creencias como otros en este planeta pueblo del Universo. Somos seres humanos, sin duda hay que reafirmarlo todos los días, cada segundo, en cada puerta donde hay una corona de luto.
Milagro Haack
De Recados menores.
¡Aquí estoy!
¡Aquí estoy!
“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.”
Edgar Allan Poe
Nunca sabremos la verdadera historia, sólo nos percatamos de que hay un escape de la furia muy salvaje de un ser humano, el cual no frecuentamos, pero nos llama traidores por tener juicio propio, por algo que no frenaba en nosotros, sólo en sus seguidores. Todo era confuso, nadie sabía nada, sin embargo cuando le convenía pasaba a ser la víctima y luego se vuelve victimario. Por allí caímos, por su noche hasta llegar a saber algo él; era sólo un hombre, que mucha gente creía inmortal. Con mucha sangre mojando sus manos desde el instante donde la mentira se vuelve verdad. Esa, que aún no se descubre, y por supuesto la historia la tallará en algún lejano libro, como el fruto de un préstamo, volviéndose dueño del lado invisible, ese, atrapando entes hacia el pasado, hacia una reencarnación inédita, falsa a la vez del pensamiento del otro ya polvo. Un libro que no se debe dejar de leer sobre todo un miércoles de Ceniza, si lo editan. Muchos pasan o creen pasar al futuro como héroes siendo los grandes destructores de la raza humana.
Me era penoso bostezar, leyendo aquel escrito mental con una notable censura para el pensamiento, cuando te sales de una ínfima línea, romántica, quijotada, como reflejos de un pasado vivido, y cuando te niegas a pertenecer a ese lindero individualista, y no colectivo, variado, social, entonces la humanidad es macuache, sin ofender a los indios, porque Ella, le dio cobijo desde siempre a lo humano. Además, sabía que su deseo era poseer hasta los brazos de los ríos de esa bella dama, creciendo cerca de una piedra del ancho mar. Ese deseo le producía un gigantesco malestar en su propia existencia y con su rigor miliciano comenzó a dañar lo que creía que estaba bajo de él y lo que estaba por encima de él, sin razón alguna, quizás fue por falta de juicio, de equilibrio o visión futura. Se quedó con la espada coronando los soles de las larvas sombras de sus otros óleos, muy distintos a los de Ella. Todo, por todo, hasta cualquier planta o animal que tocaba pecaba por sequía. Muy distinto a la historia del Mesías.
La terrible incógnita, era por qué él deseaba Todo de la Totalidad de su prójimo, incluso su vida. Sin tener la menor idea de qué hacer con su naufragio, nos respiro con su fuego y lo único que no se quemo, fue aquel extraño papel que hablaba: Todo es secundario, mi deseo es que te vayas lejos, te deseo lejos de la belleza y por lo impensado, lejos de la palabra, deseo por Ella que sufras como el peor de algún ficticio traidor suyo. La sangre de mi hijo fue derramada por su verbo, y como madre le atormento con todos los hijos bajo esta misma tierra. “Nunca más”, como dijo el cuervo de Edgar Alan Poe, mientras Ella, ata todas las noches mirando por todas las ventanas, abriendo todos los subsuelos con una mágica puerta, repitiendo ¡Aquí estoy!
Palabras con piel de árbol, aún retumban, cuando se queda aferrado a la silla con marchas de oro, solo, dejando sólo ver, el rostro de aquella bella dama al caer en la firmeza del humano muro que creyó suyo; vaya, su angustia creció mucho más, cuando se multiplicaban los peces por donde –Ella- pasaba, las flores brotaban, los pájaros charlaban con los frutos a punto de caer por maduro, y aún más, al saberse mortal, era él, el que necesitaba de Ella, y no todo lo contrario, en ese segundo, todos vimos, que su madre no era la bella dama. Era sólo un ilusionista con credos y rosas reclamando Amor como misión de un buen Jeque.
“Nunca más” supe de él, hasta que me dijeron que había muerto años después. No hay semejanzas con la realidad, digo, sólo con esta imagen cercana se vive por otros cielos. El nuestro está bajo las nubes y por encima de la tierra, pisando libre como Ella lo desea por un siempre Amén…Se me olvidaba, nadie le llevó rosas, menos claveles, ni flores silvestres. Eso me contaron, asimismo, que las iglesias todos sus portales, el sólo viento las cerraron.
Milagro Haack
De Recados menores.
1 de marzo de 2012
Con asombro, Dios les está colgando el teléfono
Imagen: Collage: Alfombra de pieza humana
Con asombro, Dios les está colgando el teléfono
Estoy tratando en esta mañana de pasar un recado. Un recado sencillo que no es igual a simple. El sol salió radiante, aunque el viento no ha dejado de traer mensajes y muy fuerte, día y noche está presente, dándonos una limpieza sobre otra marcando las huellas de un paso mayor. El viento sobre el agua, o mejor el agua sobre el viento en este día sin tormentas. Los árboles están vivos, los pájaros han regresado y abrazan la casa con sus diversos cantos, esto me asombra, ya que observo, su respirar alegría, quizás se sientan bien por estos lares, sabiéndose escuchados. Muy de veras la capacidad de asombro debe mantenerse. Hay cambios, hay mucho de por dar, por continuar.
Por otros lares, me asombro a ver un río con una nerviosa alfombra de petróleo, cambiando el color de los peces; me asombro de ver el agua potable cada día más contaminada, mucho más carente. La agresividad contra la natura es irresponsable, no nada más por un suceso, que no sabemos desde cuando está sucediendo, eso me preocupa, me preocupa porque Dios les está colgando el teléfono a aquellos sintiéndose sobrehumanos, creyéndose reencarnaciones de los entes de esta misma tierra, confundiendo las peticiones del pueblo, los hijos del pueblo arrastrados por su inconsciencia.
Hay que hacer algo, hay que ser responsables, aunque el viento siga trayendo un clima agradable por estos lares. No es merecido para un pueblo tanta carencia, tanta espera por resolver este problema; problema que traerá consecuencias en el presente. Digo presente por las necesidades básicas, las que se reclaman a diario en todos los terruños de esta nación.
Dicen por allí, que esto no es cultura, que esto es política, cuando uno escribe o asoma temas muy puntuales de lo cotidiano, siento ese más allá, siento la pérdida por lo ecológico como parte de un universo, preñado de ruegos constantes, es un no acostumbrarse a vivir con escasez, eso nos debe perturbar a todos. Nos hace más vulnerable frente a la indefensa naturaleza, de lo silvestre armónico cuando lo verde es un sinfín de tierra para la palabra. Necesitamos de ella, necesitamos de su conciencia trasformadora, regenerativa, dando ejemplos de seguir de pie como ese árbol arropando la casa de mi vecina, y cada día se siente protegido por ella. Sus diálogos con sus plantas, se pueden escuchar, por eso siento la sabiduría del arropar su casa. Como dicen afecto con afecto se paga. En sus infinitas ramas se aclimata la continuidad de vida, al ver nacer aves de distintas especies, algunas emigrantes, rodeado de mariposas. Eso da gusto, porque ese árbol, es símbolo dando una lectura de que todos somos vitales, esencia para trasmutar el aliento, aunque sea en una manzana de este espacio.
Hay tiempos para construir, para sembrar, para recolectar. No es tiempo de talar, no es tiempo de seguir matando a lo que realmente nos da vida, menos la vida misma que tiene un compromiso de rescate de los valores morales, de su entorno. Debe haber conciencia trasformadora, dar un ejemplo, porque aún estamos a tiempo.
La naturaleza es parte de una gran lectura ancestral, por donde muchos escritores han dejado muestra de unificación con la natura, bautizando un lugar sin empañar sus misterios, tradiciones, llevándolos a ser universal como Enriqueta Arvelo Larriva: “Háblame ahora, llano. / Llegará a mi raíz tu voz sin grietas. /Siento mis oídos más míos cuando escuchan tu mundo. / Dime, Llano, lo que en ti vaya más tierno.”, o Vicente Gerbasi: “Encienden luciérnagas en mi sombra /y se miran en el fondo de los ojos/donde duerme un pequeño venado”. Ya no se ven las luciérnagas como antes en las plazas, en los patios, en los montes, para extasiarnos con su magia de Vuelta a casa de Ramón Palomares, el encanto del llamado lo encuentro al abrirlo: Qué luciérnagas Qué ensalmos la aguardan. / De verdad se habrá ido en un ferry pálido/ su belleza de irradiante granada /.
Con asombro, hoy hay más pájaros cantando desde temprano, estoy viendo a un colibrí en el patio de la casa diciéndome, -seguir danzando en la belleza-. Me agradaría mostrárselos a mis nietos, ver su cara de sorpresa, igual, cuando Fabiano, vio las mariposas en esta casa, los de la vecina dando vueltas, volando con ellas con asombro de su gran hallazgo, lleno de alegría.
Milagro Haack
De Recados menores.
