Milagro Haack

Milagro Haack
"Respiro // siempre de la santa envoltura / de los animales que buscan // Luz .... Foto de Catherine Haack

4 de agosto de 2016

Por encima del hombro


The Invention of Life by  Rene Magritte


Por encima del hombro



    
"Morir
Es un arte, como cualquier otra cosa.
Yo lo hago excepcionalmente bien"
Sylvia Plath




Abrazó una moneda, la lanzo al aire, la dejó en mi mano mirándome a los ojos. Es tu turno, dijo riendo, aquel personaje en atrevida visita.

Sentí un escalofrío, escuchando el canto repetitivo del cristofué con una leve distancia entre nosotros, le espanté con este último vistazo del día. Era la primera vez que la sentía sola en muchos años dándole aliento cuando estoy ojeando del ilusorio espejo, esa no espera.

Afuera, un reflejo se disipaba en la compuerta de la carroza, con un color muy gris en la piel. La vestimenta era diferente a mi gusto, y sin zapatos. Otra mujer, auténticamente distinta a lo que soy: una mujer de edad, pero libre.

Después de mucho tiempo, pensé, si había algo distinto en esta mudanza. Me pregunté a quién encontraría. Sabía una sola cosa, que me habían encontrado de nuevo y está vez ni con un collar de oraciones escaparía. Dejé de andar por los rincones de la casa, ya no había una razón de peso para no dejar todo como estaba, mientras el canto seguía afuera y dentro del fingido espejo.

Ya estaba en otro día. Les confirmé a todos de irme a vivir al cementerio sin haber envejecido lo suficiente. Recelosa, no deje de mirar a la otra mujer -con su doblez espejo-  por encima del hombro.




Milagro Haack
Del Libro Carta de pasar en silencio 
Publicado en la revista Revista Gealittera N" 24 





11 de junio de 2016

Con asombro, Dios les está colgando el teléfono


Imagen: Collage: Alfombra de pieza humana


Con asombro, Dios les está colgando el teléfono


Estoy tratando en esta mañana de pasar un recado. Un recado sencillo que no es igual a simple. El sol salió radiante, aunque el viento no ha dejado de traer mensajes y muy fuerte, día y noche está presente, dándonos una limpieza sobre otra marcando las huellas de un paso mayor. El viento sobre el agua, o mejor el agua sobre el viento en este día sin tormentas. Los árboles están vivos, los pájaros han regresado y abrazan la casa con sus diversos cantos, esto me asombra, ya que observo, su respirar alegría, quizás se sientan bien por estos lares, sabiéndose escuchados. Muy de veras la capacidad de asombro debe mantenerse. Hay cambios, hay mucho de por dar, por continuar.

Por otros lares, me asombro a ver un río con una nerviosa alfombra de petróleo, cambiando el color de los peces; me asombro de ver el agua potable cada día más contaminada, mucho más carente. La agresividad contra la natura es irresponsable, no nada más por un suceso, que no sabemos desde cuando está sucediendo, eso me preocupa, me preocupa porque Dios les está colgando el teléfono a aquellos sintiéndose sobrehumanos, creyéndose reencarnaciones de los entes de esta misma tierra, confundiendo las peticiones del pueblo, los hijos del pueblo arrastrados por su inconsciencia.

Hay que hacer algo, hay que ser responsables, aunque el viento siga trayendo un clima agradable por estos lares. No es merecido para un pueblo tanta carencia, tanta espera por resolver este problema; problema que traerá consecuencias en el presente. Digo presente por las necesidades básicas, las que se reclaman a diario en todos los terruños de esta nación.

Dicen por allí, que esto no es cultura, que esto es política, cuando uno escribe o asoma temas muy puntuales de lo cotidiano, siento ese más allá, siento la pérdida por lo ecológico como parte de un universo, preñado de ruegos constantes, es un no acostumbrarse a vivir con escasez, eso nos debe perturbar a todos. Nos hace más vulnerable frente a la indefensa naturaleza, de lo silvestre armónico cuando lo verde es un sinfín de tierra para la palabra. 

Necesitamos de ella, necesitamos de su conciencia trasformadora, regenerativa, dando ejemplos de seguir de pie como ese árbol arropando la casa de mi vecina, y cada día se siente protegido por ella. Sus diálogos con sus plantas, se pueden escuchar, por eso siento la sabiduría del arropar su casa. Como dicen afecto con afecto se paga. En sus infinitas ramas se aclimata la continuidad de vida, al ver nacer aves de distintas especies, algunas emigrantes, rodeado de mariposas. Eso da gusto, porque ese árbol, es símbolo dando una lectura de que todos somos vitales, esencia para trasmutar el aliento, aunque sea en una manzana de este espacio.

Hay tiempos para construir, para sembrar, para recolectar. No es tiempo de talar, no es tiempo de seguir matando a lo que realmente nos da vida, menos la vida misma que tiene un compromiso de rescate de los valores morales, de su entorno. Debe haber conciencia trasformadora, dar un ejemplo, porque aún estamos a tiempo.

La naturaleza es parte de una gran lectura ancestral, por donde muchos escritores han dejado muestra de unificación con la natura, bautizando un lugar sin empañar sus misterios, tradiciones, llevándolos a ser universal como Enriqueta Arvelo Larriva: “Háblame ahora, llano. / Llegará a mi raíz tu voz sin grietas. /Siento mis oídos más míos cuando escuchan tu mundo. / Dime, Llano, lo que en ti vaya más tierno.”, o Vicente Gerbasi: “Encienden luciérnagas en mi sombra /y se miran en el fondo de los ojos/donde duerme un pequeño venado”. Ya no se ven las luciérnagas como antes en las plazas, en los patios, en los montes, para extasiarnos con su magia de Vuelta a casa de Ramón Palomares, el encanto del llamado lo encuentro al abrirlo: Qué luciérnagas Qué ensalmos la aguardan. / De verdad se habrá ido en un ferry pálido/ su belleza de irradiante granada /.

Con asombro, hoy hay más pájaros cantando desde temprano, estoy viendo a un colibrí en el patio de la casa diciéndome, -seguir danzando en la belleza-. Me agradaría mostrárselos a mis nietos, ver su cara de sorpresa, igual, cuando Fabiano vio las mariposas en esta casa, los de la vecina dando vueltas, volando con ellas con asombro de su gran hallazgo, lleno de alegría.




Milagro Haack
De Recados menores.

5 de mayo de 2016

No se le olvide, los demonios están sueltos

Foto Catherine Haack


No se le olvide, los demonios están sueltos



“Siempre he considerado un acto miserable mendigar la vida como un favor.”
Reinando Arenas


Buscando un remedio casero para la faringitis, y así, poder quitarle la ronquera, por los virus disfrazados, no se puede ingerir antibióticos; bueno, virus, diría, plagas por la contaminación y otras hierbas, inducidas por el norte, como se escucha, se lee en las redes sociales y en algunos diarios del país. Un norte comprador del petróleo, un norte girando lejano de nosotros. Vaya que si hay penuria reflexiva. Sin embargo, el virus, antes, lo conocía como una infección en la garganta o angina y no de pecho. Muy molestosa por cierto; te duele, no puedes hablar. Vaya miseria, no poder decirle las cuatro verdades, a algunas personas. Vaya que amargo debe ser para ti. Sigo buscando, dicen que es bueno el jengibre; pica mucho, sería amable recomendarlo como ungüento  para la hemorroide, con un poco de pimienta.  

Así, se va pasando el día, después de la visita al médico, el cual indica que tome mucho líquido y Atamel, si te complicas o sientes otra cosa, ya sabes, si doctor ya sé, grito. Grito al fin, que no se pudo emitir, porque saliendo del consultorio, quedaste afónica. Vaya que si es de terror. No todo, es del otro mundo, a no ser, que de tanto vagar en reposo, regresen los demonios y no puedas hacer ciertos movimientos, como voltearles el rostro hacia su propia ignorancia.

Citan, que hagas gárgaras con limón y sal. Eso alivia. Aunque creo que esa vaina, te dio por ir al pueblo donde, incluso el diablo se regresó. Digo, ya que te viniste sin poder cantarles, y no canciones de amor a todo el movimiento telúrico, arcaico, molestoso hasta para perder el tiempo. Siempre es así. Adulteran la historia de vida, insultan tu inteligencia y ninguno de tus puños se movió. Qué cosa, ahora sin voz. No seas, babosa, no busques, lo que no se te ha perdido. Igual, doy misa sin iglesia, cuando devoro muros. Comprendes, media sombra. No te quedan bien los chistes. No es lo tuyo. Vaya, no soy chistosa, eso lo sé de buena fuente. El agua bendita se me acabó desde hace largo rato.  
Un momento, el hecho que a la hora de mis reflexiones convivas conmigo, no te da derecho a murmurar así. Estás aquí porque yo lo admito. Siempre molestas, siempre despiertas el río atascado en tu vestido azul con altos silencios. Eso es lo que necesito, silencio, que ni suene una hoja, menos que pasen carrozas a esta hora uniéndose con el almuerzo, por el guarda cuero, muy bien tallado en papiro incienso.
Ser huérfana, criada por unos abuelos, cerca del mar. Es interesante, seguir el inculto personaje, que de la noche a la mañana se vuelve millonaria. No soporto, la idealización, de un millonario casándose con una pobre diabla. Me da mucha risa, esa mira mar, a mi me gusta es la de amor real. Espérate ya en un rato la pasan. Debes estar súper fastidiada. Me das risa. 

Estoy de acuerdo con algunos intelectuales, sobre el populismo: la fuente del no progreso. Así nadie desea tener incentivos, esa sensación de expansión de las ideas, sobre todo cristalizarlas, verlas en la realidad.
Las misiones acentúan, esos rasgos: -todo cae del cielo, dejándole la cruz de los problemas a Dios-. Estoy de acuerdo que muchas personas necesitan de las misiones, como los personas de avanzada edad. Las personas realmente necesitadas, siendo, aliciente de superación, activando –conciencia- por esta época.
La vida es otra cosa, si la provocas, enfocando un colectivo, haciendo renacer, la esencia progresista, digo progresista, de forma educativa, que cada paso sea un impulso, un redactar metas. Ser un constructor, evolutivo inagotable, mutando esas pequeñas raíces, clavadas en el subconsciente por tradiciones heredadas.

Colectivo o no, no funciona. La palabra colectivo, tiene otro valor ahora, se asocia a grupos que tienen malas costumbres, están armados. Los más mentados viven en la capital con piedritas y todo. La vida, sí, es otra cosa, es un teatro del cual no puedes escapar. Te piden unos textos poéticos y no los envías, por qué, porque no son de rosa. La calle posee, betún sangre, el canto de los pájaros envenenan la mente, lo social, lo político entra por las venas de cada hoja, igual, como cualquier víctima diaria.
La vida, es costosa, es macabra como tú sabes quién. No te sugiero al demonio, sin embargo el demonio, está presente dentro de los hogares: no hay harina para hacer las arepas, pero tenemos Patria. Cuál Patria: la de un grupo que no les falta, papel tualé, menos, hacen colas kilométricas, sintiendo el final como esa picazón en tu garganta, ya buche, porque como vamos, somos, animales social. La agresividad es la flor del mediodía, lunática, histérica como subirse a un bus con escalofrío en la cartera. Mejor es guardar los churrupos como antes, entre los senos y no faciales. Lee en las redes, las mentada de madre, son el pan nuestro por la escasez, además, uno, le da “me gusta”. =))

Ya, ya, vamos con pausa, de esa forma no se llega a ningún lado. Igual, te doy la razón. Voy a salir, voy a contagiar de buena fe al primero que se me aparezca en el camino; lo invitaré, a rezar en la plaza a medianoche, diciéndole los asesinos, se quedaron afónicos, o sea, sin balas, los contagié, y no me mataron como ayer. Que en el Central hay de todo, para que se desmoñen por un pote de mantequilla. ¿Te parece bien?, o aún deseas seguir mirando este lado oscuro de la telenovela. Porque muy de veras, un poco de maldad, viviendo con el catador del bendito populismo dando sufrimiento por los siglo de los siglos.

¿Y la faringitis? Me expropió hasta el pecho. ¡Por los clavos de cristo!, estás tosiendo como un burro, como conversas hasta con el pensamiento. :D =)
Y  no se le olvide, los demonios están sueltos, sobre todo por las provincias, carente de electricidad. Hoy estamos benditas, sólo para ver la cara de la pared besándose con el techo. 




Milagro Haack
de Recados menores


13 de abril de 2016

Sobre la única mesa


Sobre la única mesa 

 
                                                                                                     

                                                                                                                                                                                                                                                                              Grises líneas sobre su rostro
yo no tuve palabras
no tuve hálito
Pensé quizás que hablándole reviviría.
Hanni Ossott

Cruza el espejo cotidiano, cuando las imágenes amasan un pigmento múltiple combinándose con la realidad del aéreo horizonte que no se calla, uniendo mediadores oriundos que dialogan sobre el subsuelo del espacio para retornar a lo humano donde habita la máscara del espejismo, deseando opacar la luz de la conciencia que extrae la imagen del abismo lo real. Hanni Ossott, asume el eje por el sangrado hálito de ese abismo, desde su espacio poético, la imagen, descose la médula del ser cuando hay que unir voces para darle dignidad al que vive en la noche siendo espejo de una totalidad que cada día crece, apeteciendo ser vista jugosa en palabras. Por ello, el diálogo es una propuesta de un artista, que busca, el cuerpo de la palabra entre los nudos del espejo lúgubre en vivencias, traspasando lo social dada por la grieta constante en lo humano, desviviendo el pan de esperas hacia el reflejo que lo alza por las paredes, dejando abierta la cicatriz del alma para la entrada del otro parejo nudo: espejo y reflejo del tapiz que despliega el tejido sobre la cruz donde brilla la palabra del silencio. Así, los puentes están sobre la única mesa, abriendo la única puerta cuando se respira del pan recién cortado lo que palpita plasmando iconos asociados a la preñez de espacio sacudiendo la respiración del viento, lo visual, mensajero de la costura habitada por la voz.





                                                                               

                                                                                                                                                                                                                                                        “ Qué reino buscan para llegar tan pronto?
Aún no respiran sin ayuda,
el pulso se acelera inalcanzable,
y en su piel quedan huellas de otros astros,”
Eugenio Montejo

Así se dan los buenos días con un abrir la fuente de continuidad sobando la palabra, dándole destello al girar sus cimientos que estremecen lo inmutable, desgranando la existencia humana el don divino de la cúpula Madre, abrigado  en el  respiro que voltea la mirada hacia los ojos de la servida mesa con piel propia, recorriendo su territorio el solo entreveo por donde dejaron las sabias huellas nuestros ancestros, aún, lámpara reflexiva mirando los ojos del aquí-ahora, construyendo desde la visión arraigada en los signos universales. Siempre hay una reflexión cuando el ser, que dice cruzar el misterio de la poesía, se aleja de los principios naturales, del resguardo humano enlazado con lo espiritual que nos pertenece a todos. Por lo tanto, el verdadero artista toma estos símbolos para trasmutar, dándole luz a la máscara de lo insensible individual, junto al arrojo colectivo como Eugenio Montejo. Los ojos son el espejo de esa dualidad moviendo los espacios, sin dejar atrás el silencio cómplice del otro desde la redondez del arte, cumplimiento al mostrar lo real vivido de su época, la búsqueda de la transformación, fusionando el vuelo sobre lienzos cubiertos de signos cuando deja grabado el testimonio lo alojado en el caracol del alma.



























“mientras un pájaro detiene el silencio
y la noche gastada
se ha quedado en los ojos de los ciegos.”
Jorge Luís Borges.


Así se despierta el día llenando lo blanco de la lluvia recién aparecida, la misma que desea incrustar su verbo entre las líneas con su campaneo susurrando armónico por el patio. Una gran orquesta abre un sinfín de miradas, despertando el verdor la víscera de la creación natural, libre bosquejo hacia lo escrito. Genios poseo, en la sábila, en el deshacerse del cariaquito morado dando visión a la danza en primera persona, para luego continuar la batuta desde lo alto su majestuoso concierto junto a la mítica mesa.  Así llega el pájaro, con su estilo sembrando el rayo de Borges, inconfundible desde su gran biblioteca, develando el útero mismo de la palabra, expansivo con su entorno, el gran arco íntimo hacia ese tal vez puedan entrar en el alma del cosmos, lo metafísico sin eclipses a los videntes de iguales noches.

Así llega las buenas noches. Esta casa tiene oídos propios, guarda todo en sus paredes, y sólo con rozarla abre diálogos sin estaciones de presencias; asimismo hay que saberla habitar, sabe de la entrada pero no de la salida palabra, como un libro que va reguardando en sus grandes hojas, los ojos alargando su desnuda puerta, leyendo desde adentro hacia afuera y todos los reflejos dejan limpios a sus vitales espejos.



Milagro Haack
de recados menores 

7 de marzo de 2016

Todo en una caja, entra

Jugando con el tiempo. Foto de Catherine Haack


Todo en una caja, entra




"Hay espíritus que enturbian sus aguas para hacerlas parecer profundas."
Friedrich Nietzsche




Todo en una caja, entra. Todo va río abajo. Todo es vaciar  la misma sangre, para  no continuar dentro del frío: frío, saturado ahogo por las arterias del pensamiento. Sangre mirando con rechazo por llevarla alojada en el cuerpo. -Me gustaría verterla, invadirlo con otra de otro ente-. Eso, sería hacer justicia, la sangre, es vida, es la huella ancestral de nuestra historia personal, es la raíz de todo,  sustenta desde el útero del universo. Por esa sagrada sangre pasa el oxígeno a través de la vena umbilical hacia el corazón, desde allí se distribuye por todo del no nacido cuerpo con futuro reniego de la misma.

 -Su mundo resucita de los giros, ciclos del retorno por la lucha de saber de este constante retroceso sin percibirlo. Claro, no hay que dejar espacios sin habitarlos. Todo es una escala. El ser humano, nace del llanto, aprende de él, mientras se nutre al reconocer los rostros de sus padres, observa el respiro desde afuera; es un rito de aprendizaje, libertad de los otros: crece, vive, toma sus decisiones cuando alza el vuelo desde la casa materna, haciéndose responsable de su caída o de mantenerse de pie frente al sonido de los cascos, sorteando  las dificultades para salir con su carruaje lleno de savia poblada.

No puede haber un matrimonio de continuación afectiva…, digo, si entramos en una historia íntima, hay espacios que no cumplieron su misión. Un caballo no puede galopar por los valles sellando con su paso la vivencia, así, plasma su historia propia, única,  nunca, reanudando ese -ir hacia atrás-. Sólo se puede llegar a ser caballo, cuando pasas por la experiencia del sabor de la infancia, adolescencia sea bueno o malo, eso sí, con una conciencia madura sabe darle el valor a cada círculo por aprendizaje, como potrillo: ser auténtico. No se puede saltar, sin caerse de la silla quién lo monta, por tanto -ir hacia atrás- besando en otros. Los primeros labios.-

Nunca se sabe hasta dónde puede llegar la falta de efecto de un ser que clama piedad cuando está al mismo tiempo, clavando la mano de cualquier signo femenino. Hay moral, sólo detén a los que no se nombra. No, no la hay, fuera del lugar donde se encuentra un despojo humano, la cual viola la cadena y cree tener el ave presa, meramente por instinto, sólo para creerse una tienta jergón, siendo el reposo de la bella, legítima realidad que siempre buscó trofeos. Se alejó de lo perdido de su mano siendo ahora amado, mientras la tienta acosa el distinto traje, pero con el mismo color del lazo anudado al cuello su anónima transferencia afectiva, que sigue existiendo como vecina de su pasado, muy encantadora de afines caminos, -cree con ese yo sé,  puede reírse de la vejez- sin saber de la serpiente que reposa dentro de cáliz, la que ve la distancia, desde la ancha altura, dictaminando con un solo ojo del águila; mientras, vuelve, alimenta el hueso, los años dentro del tejido rito por el arco del norte, lanzando flechas junto al planeo del alpiste.-

-Se aparta, no es un estorbo, le abre las puertas para que vuele con sus propias alas, sin embargo, siente, que se pudo esperar, sin embargo, ya ese viaje, se había retrasado mucho. Cuatro lunas entraron por la misma puerta, sin espacios, y aún no se da cuenta.  La vida es un doble espejo: el reflejo,  el que se queda en un instante viendo la misma estampa cambiando sólo el perfil, por miedo de verse completo. No acepta ayuda, eso sería como abrirse uno mismo los ojos, estando cegado por volverse efebo. Por otra parte, sigue haciendo daño a quién lo amó sin límites de tiempo. Es una lástima, pasar por delante de la vida sin sentirla, bisoño el fruto, sólo puede mirarse en otros espejos donde ve su reflejo tratando de alcanzarlo, rozarlo, apenas con el dedo dentro de la bien entrada la noche, se electrocuta el santiamén cuando te volteas rechazando los universos vividos sabiamente, dolorosamente, felizmente desde el núcleo de la tierra. Muchas veces me pregunto si es miedo a morir por como fue salvado antes de nacer. Miedo ya es morir de pie escuchando sólo como cae, como cae un vacío dentro del otro. Debe ser muy frío, no darse cuenta, de que el tiempo no regresa, el tiempo se detiene y en un trozo de hielo es el caminante, el loco del tarot. Mas, te he visto temblar, te he visto entrar por el espejo escribiendo toda la noche juntándose con otro día, buscando respuestas, que ya las tienes, las memorizas, tan sabiamente volviéndolas tambor dentro de una caja.-   


Existirá perdón, para lo que se borra con un arañazo dentro del alma. Si lo hay memoria de vejez que recoges un pedazo de esa noche pisando la muerte entre dos voces, callando la mano que volteó la arena con un sólo sabor u olor rancio por el sendero recorrido sin visitarlo.  Sí,  todo está aislado, todo está protegido, todo, en una caja, cuando –la recolectora-, cae en olvido guardando los silencios, por el mismo lugar donde parió la esencia de su encuentro.



Milagro Haack
Recados Menores 

27 de febrero de 2016

Apreciado dios


Apreciado dios.


“Estoy llena de muertes. Muertes que pasan como sombras por mi rostro. Muertes que huyen y que nunca alcanzo.”
Antonia Palacios

Estoy aquí de nuevo, con los brazos abiertos hacia el misterio que debo develar sin ayuda. Sabes, los amigos regresan con un montón de retrocesos que no comprendo; siento que no viven, que se destruyen en un instante por cambios mal vistos y sin la escala de la palabra importancia. La misma que se cruza en este instante por esta mente dada y llena de palabras de los sinónimos y antónimos de ella misma.

Siempre termino escribiéndote, aunque nunca tengo repuestas de los códigos que nos das cuando entramos en etapas de cambios, se asumen, porque se puede pensar que es lo mejor. Siempre he sido una mujer de retos, he cumplido muchos y quizás más de las metas que me trazado en mi vida. Aclarando que muchas de mis ideas, se quedaron en puro pensamiento, en imaginaciones, sin embargo cuando uno toma conciencia de lo que es, surge desde adentro y no desde afuera. Quizás, nunca te dije el por qué de ser como soy, quizás, eso de estar callada, ha sido bueno, pero por un tiempo. Por eso he estado, y a raíz de los cambios de sus giros, he girado, sin dejar mis metas y mis deseos. Eso es normal en un ser pensante, que no vive de apariencias, y que dice las cosas como realmente son, quizás, por esa manía de observar lo que proyectan desde lo externo de la manera que el misterio las devela su muerte, quizás por un signo, quizás no desean que fuesen tan soluble y a la vez tan esquiva de las glorias que construyes desde el silencio haciéndome tejer y destejer los mismos signos en distintos espacios; eso es natural por la misma tracción de los polos en los entes humanos. Bien, si el ser busca la autenticidad, se es más realista, a la vez menos sentimiento, más razonamiento, no hay un equilibrio bien, desde allí se puede caer en quimeras, entonces, si escojo ese camino sería una gran falsificadora, una estafadora de vida, quizás no tendría importancia porque ser además sombra, no es ser buen árbol, se pude ser, y puede ser un detalle sin importancia.

Bueno, estas líneas, es como volver a llover, hasta siento el frío de las mismas, porque siempre estoy como justificando lo que debo saber y no lo que desean pensar de mi. Eso ya no es importante y sabes dios, que estoy pensando, he escrito mucho a otros, he hablado, sin embargo, desean saber más de lo que sé de ti, casi nada, pero si estás vivo en la vida de muchos, por estos lares se la pasan sólo creyendo que tu le vas arreglar los líos por no pensar con coherencia, con visión de largo camino futuro, sino por el instante presente, lo demás no cuenta, no es importante. Mas, he pensado que las cosas cuestan y no son olas que vienen solas, hay que ir a buscarlas y una de ellas se perdió en tanto darle. No importa, sabes que de muchas he salido, sombras vienen sombras se van, pero perder, es algo tan natural que te puedo decir que es la lección más aprendida e importante que viene de ti.
Lo demás, son antojos, son visiones, quizás soy un sueño nunca realizable porque no cruzo lo físico que bien caído va desde su raíz. Soy una heredera pero me acerco al pasado y vida me diste para crear…, ahora cierro la puerta, voy por mí o vienen por mí, y sé que no serás tú.

Bien, me despido esperando siempre justo la lluvia que comienza a caer por aquí, bueno creo que todo lo sabes, sin embargo, siempre mirarás los nortes y yo los horizontes en similitud de beber la vida.
Un gran abrazo por donde quieras que estés mientras yo sonrío….

Milagro

4 de enero de 2016

Garúas de Enero


Collage: Rostro del paisaje de Milagro Haack

Garúas de Enero

“Pensar es más interesante que saber, pero menos interesante que mirar.”
Johann Wolfgang Goethe


La dicha de una tradición es mantenerla viva, sin referirse a la reseña por los tiempos actuales. Algunas veces siento que es realmente necesario por esta época mirar atrás. Mirar, esa película de antaño pero con la pasión de ser el personaje principal, o sea actual. Por estos tiempos y sobre todo en comienzos de un nuevo año, las tradiciones se visten con algunos elementos nuevos pero no se pierden, están allí, como el nacimiento, junto a la espera del niño Jesús para ser descubierto el 24 de diciembre a las doce de la noche. Mi abuela lo tapaba con un manto tejido por ella misma empapado con aceite de sándalo para las buenas nuevas. Igual la tradición de la cena de fin de año, las doce uvas y salir a la calle después de la doce campanadas para dejar atrás cualquier recelo y dar ese abrazo al vecino para el nuevo comienzo. Todo se va uniendo hasta entrar en un giro con los 365 días, rotamos tan rápido que estoy esperando el dos de febrero para despojar la casa de sus adornos navideños y visualizar el centro de luz que se queda de un diciembre muy pero muy distinto a otros siendo continuidad del pasado. Aún así, seguimos. Cambia un 0 por un 1 y ya eso marca una diferencia. Entre los buenos piensos, (hablo de los de mi abuela) el año Nuevo era una fiesta donde se celebra el recuerdo, además era un espacio para repasar los hechos vividos durante el año, reflexionar sobre ellos, y obtener soluciones para reformar el núcleo y su entorno. Eso era pensar en colectivo. Quizás hoy sea añoro, quizás, no porque antes era mejor que ahora. Hoy por hoy hay un colectivo con grandes ideas y grandes innovaciones. Otros, que sólo dejan pasar todo porque no es la moda. Dichoso aquel que ha vivido las épocas y sus cambios, dándose cuenta siempre de la raíz del núcleo: la familia, la ramificación de sus creencias, la trasmutaciones de sus ideales, porque el ideal mayor hoy por hoy es una sociedad con conciencia de sus valores, sus derechos, sus deberes como ser social humano, y sobre todo su exigencia por seguir desmoronando paradigmas, siempre deseando un mundo mejor para las generaciones futuras; sin embargo, reflexionando hay que dar muchos giros de conciencia para no dejar de herencia lo actual pasado, un futuro presente, palpitante, sin valores combinados desde la familia: centro de conciencia y de sabiduría.

Ya estamos en enero y otra de las tradiciones que aún sostenemos en la familia, son las garúas de enero. Eso no me lo pierdo, ni mi hermana. Esa pequeña llovizna, gotas de luz en agua, que nos llegó esta vez temprano, el primer día de enero. Es una tradición familiar salir al patio, abrir los brazos, mirar al cielo, más allá de él y dar gracias por darnos agua pura para conservar la piel fuerte, la suerte para encontrar por méritos propios todos los deseos proyectados visualizándolos como esa película llamada memoria futurista, ya que esta era, siempre ha sido visual.
Mientras las garúas nos riegan el cuerpo, entramos en sus instantes, para respirar, nadar en las profundidades del cosmos para que nada se altere o se bloquee, logrando ese contacto de nuevo con las potencias de la real vida alcanzando un territorio esencial para la conciencia, la reflexión íntima, porque los ideales son como el faro que alumbra todos los destierros, todos los retornos y como luz ancestral no se puede abreviar, ni enterrar en una vasija. Esa luz está ligada a la suma y no a la resta, igual, al hecho cotidiano, a las palabras, sólo pensar en alto, es buscar esa conciencia superior que desde antaño nos está dando señales, vislumbres para mirar el lenguaje, el diálogo individual o partidista, escrutando su verdad, entreviendo cada vez más la verdad de la mano de mi abuela. Quizás, soy optimista, quizás, las garúas me dan mucho más. Hoy lo sostengo, y doy gracias por tener memoria visual y poder contar un fragmento revivido este primero de enero.

Milagro Haack
Escrito para Recados menores.

Sentires

“En el arte la gran transformadora es la poesía”
Elizabeth Schön

"Porque he esperado siempre
lo que nunca vendrá"
Ida Gramcko

"Yo vivo en un estado poético"
Vicente Gerbasi

"En el aire ancho y aromado ha ido sola mi voz."
Enriqueta Arvelo Larriva

"La poesía cruza la tierra sola,
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide
ni siquiera palabras."
Eugenio Montejo

"y una palabra antigua me crece como hierba olorosa en la boca…”
Luz Machado

"La poesía es sólo una llave sin cerradura. O al menos yo perdí todas las cerraduras"
Teófilo Tortolero

"Todavía quedan labios, ojos que miran las cosas. Quedan los brazos alzados en un intento de vuelo."
Antonia Palacios


“Y las mujeres poetas deben ser masculinas
Y esta es ley de Dios
Ley sagrada”
Hanni Ossott

"¡Si toda canción
se me enreda como una llamarada!”
María Calcaño

"La palabra realidad para mí es otro nombre de lo desconocido, que nunca será conocido."
Rafael Cadenas

"Soy lo que no conoces y lo que salvas"
Jorge Luis Borges

"La palabra que señala tu enigma
está escrita en el reverso de tus sueños
de una cuerda de aire
tensa."
Esdras Parra

Cuidar muestro planeta

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