Milagro Haack

Milagro Haack
"Respiro // siempre de la santa envoltura / de los animales que buscan // Luz .... Foto de Catherine Haack

27 de noviembre de 2016

Con R de retrógrado


A mundo. Fotografía de Carmen Mayta



Con R de retrógrado

¿Será verdad que sólo quede una única forma de pensar que implique, como resultado personal, la desesperación y, como resultado teórico, una filosofía de la destrucción?
Friedrich Nietzsche


No reclamo a las sombras de lo que no somos, reclame a la ilusión de lo que hemos llegado a ser. Reclame en nombre de la modernidad retrógrada donde vivimos.

Pregunto por una de sus columnas progresista, el diálogo, la comunicación global y plural, de dicha post - transmodernidad en el actual milenio, ya que como ser, las ideas no se pueden detener o contener en una sola línea, tanto visual o auditiva, y eso es como venezolana no deseo entrever. Deseo ver, escuchar, para luego reflexionar, tener mis propias conclusiones como libre pensadora, con conciencia evaluativa de las diferentes fuentes audiovisuales que percibo. Como artista o mejor dicho como ser social, particularmente leo, observo los testimonios de época, los cuales me remiten a los anteriores de nuestra historia, sus imágenes vivenciales por si solas demuestran su esencia pura, nadie las puede manipular o esconder la realidad, aunque cambie de emisora de radio, de página Web, de todo lo que se comprenda hoy como telecomunicaciones.

Nos dieron en un punto clave. Desde hace mucho tiempo se vive en incertidumbre. La tierra no se escapa del temblor. Su conquista cuando es buena para cosecha, necesitando de muchas manos para ver materializado el periodo natural que pasa a ser un acto colectivo, no se puede hacer todo de uno o uno en todo es así de simple. Desde hace mucho tiempo la separación, ha dejado entrar un curioso ciclo ya pautado con la pérdida de los valores y normas de una sociedad, bajo un seudónimo de antigua procedencia: dogma del fracaso, así la denomino, hasta limitante por este siglo XXI. No hay reclamos. El vacío acecha dejando una reliquia espina, péndulo en próspera labranza que no vemos y de allí viene la claridad con su guerrera máscara. No hay un ajustado juicio que permita la renovación, sólo aviva el instinto vital fugazmente para la solución de un pensamiento: el mismo que destruye las futuras generaciones opacando los históricos deseos desde este terruño por la expansión hacia la renovación global. Ya no se puede recurrir a la madre de los vientos, a los ancestros. La memoria se está perdiendo para las nuevas generaciones.

El fanatismo, toma decisiones irrevocables, pasando a ser global exclusivo. Entonces, el equilibrio con todas las cosas, entes se desvanece entre la espuma y el mar sin arena permeable. Un mundo donde ni siquiera Alicia ve las maravillas.
Se debe mirar la historia, no olvidarla, para no ser repetitiva, o gemela del presente. Un cambio de pensamiento, una hilera de voces presentando espacios para la verdadera maduración y visión de futuro, es una actitud de vida, de conservación de un antes y un después en todo lo que llamamos cultura social, es la razón contra lo que no está en equilibrio con todo lo tangible resucitando el agua tibia: “Todo estaba tranquilo. Todo en silencio. Entre las nieblas del cerro parpadeaba la lucecita de un rancho”.*
Retorno al silencio de mi conciencia con su bandera de inquieta noche, sangrando el aire sobre los cristales desde el sur del lago, cuando me dicen se mueve la quema en la curva con otro desvelo existente, anidando la voz el centro de la tierra, pensando quién la escucha, si, ella misma sabe de las manos que palpan su dadora fuente.

Hay un camino abierto porque la vida es un círculo, todos caemos en él, nadie puede ser eternamente fuerte, siempre la historia nos regresa el presente: Los Mesías, ídolos que en algún instante desearon una sociedad igualitaria, una utopía, un espejismo de siglos, mientras piense individual no se logrará. Lo colectivo, rayado ya en tantas voces. No reclame, estamos tan lejos de vernos como uno porque nos volvemos patria, nosotros somos responsables de seguir en retrógrado. No Reclamo, perpetuamos la claridad visionaria de Pocaterra: “no era una conspiración lo que fracasaba. Era una generación.” No reclamo al   transitar por Memorias de un venezolano de la decadencia, es vivir en el aquí y ahora, con un futuro-pasado a cuesta.

El precio es reflejo de nuestra memoria actual con diferente piragua. Su pago es muy alto, silenciar las generaciones futuras, las de relevo, la continuidad de un pensamiento heterogéneo, la nueva era cibernética, polifacética, vanguardista y mucho más, el derecho a la vida sin miedo por esa lucecita.


Milagro Haack
José Rafael Pocaterra*


Escrito para el Diario El Venezolano. Domingo 26 de diciembre de 2010. En mi columna: Recados menores.

Estimada Alma

Clear ideas, 1958 - Rene Magritte  




Estimada  Alma





El vínculo que une a tu auténtica familia no es de sangre,
sino de respeto y alegría mutua.
Richard Bach


La vida teje complejos parabienes nido de ojos ajenos. La persona disfruta de aquello que aún no ha madurado. Cree tenerla, poseerla, sin embargo, sin los años recorridos la piedra desea pulirse desde una altura no conocida.
Los mundos del pensamiento claman por identificarse con sus semejantes, los paralelos, no obstante, el pensamiento es el único sitio al cual entramos con muchas palabras en imágenes, además, nunca pueden ser igual a otro. Quizás siempre recurro a esto. Cada universo tiene su manera de pensar, mas, hay una hebra que en destinados momentos traspasan se unen a lo permanente del signo colectivo: La muerte es otro espacio, hay que vividla para poder trasmatarla.


Estimada Alma, Hoy he estado enlazando los sonidos de los cascos sobre toda la espuma del mismo silencio.
No hay detalle tan exquisito que verme entrando por las rejas de la Recolecta, o por el cementerio de Naguanagua que tanto me agrada. No es igual a la Recolecta, es pequeño, pero igual tiene su magia, su sonido envuelto en una herradura.
Verme contigo sentada en un banco, frente alguna escultura tapiando la voz interna, viva en el subsuelo. No se debe morir sin haberlos escuchados toda una noche. Eso es perfecto. Sé que si se lo escribo a otra persona dirá que estoy loca, y no es para menos; sin embargo, tengo un pájaro, tengo muchos viniendo a diario, dejando algún mensaje de otros espacios, lo dejan entre las migajas del día, entre los sonidos del viento. Están tan pendiente de llegar temprano armando su concierto para entrar en cada blanco donde me detengo. El gris, el que se instala en la ventana de mi cuarto me da todo muy rápido, sus mensajes es de fragmentos, muchas veces deja colgado en el marco el velo de su vuelo la noche para escribir desde adentro.
Hoy es uno de esos días. Estaba leyendo uno de los textos de a la sombra de un río. Vaya que voy por el  río, limpiando el polvo de mis tiempos vividos, de recoger trozos de espejos de este largo e interminable velo sonando el recuerdo desde años anteriores.

La infancia, es entre ramas, monte, en comer de los árboles frutales y no sabes cómo me costó agarrar una jugosa guayaba para luego sentarte a comerla con el viento soplando quizás en contra. Eso es sólo un tramo llegado del apertura de su el sonido, sólo por el sonido cayendo de suave por los árboles habitados de cantos, de ellos.

Mi vida fue así, el aprendizaje de ella misma es la escuela, aprender a escuchar la naturaleza. Los gritos de la casa no se escuchan cerca del riachuelo, menos cerca de los caballos, de los pájaros, cerca de ese olor a monte, y darle un roce a unas maticas “duérmete porque viene el diablo”, en eso, en recolectar brillo para mis ojos, buscando misterios, inventando alfombras para agarrar un pedazo de azul del cielo, quizás más allá lo infinito.

Era y soy libre, libre para llenar mi conciencia de la transparencia del jugoso del mamón o del mango. Mas, en todo el recorrido nunca estaba sola, una presencia me acompañaba para hablar con la señora de blanco (por supuesto yo era la única que la veía y mi perro lucero). Esa presencia me hizo conocer el dolor limpiando una lápida el cual dos ángeles custodiaban por un seis de enero. Fue cuando percibí la muerte, vivir en subsuelo para siempre. Aunque, crece y me abraza como mi abuela. Quizás, por ello los cementerios son para cuidarlos, limpiar con el aroma de las flores, sobre todo los crisantemos son sagrados muy sagrados, "corriendo fresca la sangre de otro día".

Bien, sigo cabalgando, sigo escuchando, desprendiendo imágenes  abriendo el útero del cielo, tomando el té cerca de la ventana sintiendo que la angustia es pequeña al lado de lo bello que llevo por dentro como un collar atado a lo entero, por eso, los dolores pasan cuando tú escribas en el viento. Me comunicarás, es fácil decirlo cuando la despedida está de tu lado, pero cuantas ausencias están recostadas en nuestras espaldas.  Sé que algún día se podrá entrelazar la realidad, lo alejado sin molestar a la imagen, a la presencia, esa, que sale sin correcciones, sin temores de ser leídas. Llegó la señora que me ayuda después te escribo. 


Nota: algo que sabía que no podía faltar, esperando que te agrade.

La sombra de un caballo cósmico pintado
por Loncho González me lleva
a la infancia de Beatriz que llevaba
al mar su caballo de juguete. —
Vicente Gerbasi


Un gran abrazo y hasta pronto




Milagro Haack 
De recados menores 


22 de noviembre de 2016

De este lado Lo Eterno





De este lado Lo Eterno



“Mi corazón da tumbos en medio de la niebla,
no se ajusta a los polos,
busca el lugar donde la tierra gira más despacio.”
Eugenio Montejo




A esta altura del día, se inicia el malestar propio de la escasez de cualquier cosa. El estómago retine la lluvia de ayer. Todo es una continuidad de un día hacia otro. La noche no existe, existe sólo dentro de un pensamiento muy profundo que llega para descansar, para calmar el olor del ciérrate ventana, del escucha el ardor en la boca de la pared ajena. Eso, mientras, esperas el turno de pie en una kilométrica, cola -ya, hasta natural como las fotos dándole la vuelta al mundo, para no poder comprar harina, hecha en este país, leche, o papel tualé de algún otro país-. Entre tanto, Alma anda de un lado a otro, buscando un medicamento para su madre. Ya no es un remedio, u otro producto alimenticio, es la totalidad de la carencia en sí misma. Todo esto pasa, y uno escucha historias entre otras. Las personas se quejan, madres con sus hijos dándole de comer sentadas en una acera, mirando a lo lejos, cuando dejan pasar cinco personas para buscar la alquimia del sustento y por supuesto ellas, pierde el puesto. En realidad, muchas veces pienso, que hemos llegado tan bajo, tan profundo, más, por las pérdidas de valores. Antes, no muy lejano, existía respeto, hacia los ancianos, hacia las mujeres embarazadas. Algo de eso se veía, en los transportes colectivos, concedían el asiento, por dar un ejemplo. Muchas cosas más, se ven, sin embargo, el agotamiento, la fragilidad simpatizante hacia una ideología, se pierde entre humanos cuentos, entre hijos con balas perdidas.



Entré por la imagen, recorrí la clara sombra, siempre atrás, siempre detrás, pisándonos, o pisándola. Es tan perceptible, que atraviesa los muebles y los hace crujir, llamando la atención. Todo parece tan normal, el resonar de la ventana por la medianoche. No hay un susto, no lo hay, porque nada es desconocido. Todo es el acompañamiento de algo extraviado. Sí, eso es cierto.  La casa tiene sus mañas, ella sabe expresar una dolencia, un triunfo, una alegría a pesar del desgaste de su cuerpo, sin embargo su alma es joven, mueve las voces a través de las paredes, trae noticias y sobre todo el viento nunca ha dejado de visitarla ni un sólo día. Eso es bueno, al igual que los callejeros pájaros, cantándole, animándola a seguir aquí, adelante con su frente mojada, pero limpia de máscaras. Su mirada recorre cada segundo, cada rincón, con espacio abierto, en ese instante, cuando voltea a mirar hacia el patio, la quietud se pierde, cuando dos negros pájaros entran peleándose entre ellos, sus chillidos revelan la agresividad latente del otro lado. Eso, la hizo pensar con el corazón en la boca. Salieron por la puerta trasera, dejando manchas de sangre sobre su piso. Luego, de prender una luminaria a los santos encomendándole a los hijos. Llegó un militar, y dijo, secuestraron a la hija de su vecina, para robarle el carro. Todo quedó en silencio, la sombra, se pasea de un lado a otro, mientras, la hija lucha con Ella, quedándose de este lado Lo Eterno. 



Otro día, hay una quemazón viniendo del pasado. Nada es como parece. La locura pareciera que es contagiosa, por ello, es mejor alejarse a tiempo. No le puedo decir nada. Alma está tan llena de tristeza, más creo que es decepción. Ella cree que así como gira la vida, la gente da giros, crece, cambia buscando esa conciencia del pensar en el otro, o por lo menos no ser el sin sentido de la vida. Especula, como ella les decía a sus hijos que fuesen hombres de bien y no parabienes. Eso pasaba en casa con calor de hogar. No es la educación, es como decía mi abuela árbol que nace torcido jamás su tronco endereza, y otro, el que nace para maceta del corredor no pasa.

No comprendo cómo esa mujer está aún cuerda, digo cuerda, por los caminos, los mismos caminos recorridos y pareciesen distintos. Bueno distintos, por ese creer en los cambios.  Si las personas, de cada caída no aprenden, no buscan el aprendizaje de la misma. Caerse por caerse a cada raro, repetir, dar giros en el mismo círculo con distintos disfraces, eso es, ese, parabienes. Recibir elogios, marcar sólo una capa - afuera, cuando la de adentro es vacío  mortal, deseando, robar el alma, de este lado lo Eterno.   



Por fin en casa. Vaya que agotador, es, estar de compras. Ya no es divertido ir al supermercado. Estoy tan confundida. Estamos en la miseria, ¿pero te das cuenta de lo que compramos? Nada, esto no nos alcanza ni para una semana. Y después…

Tranquila Alma, no te enredes con eso. Eres un ser muy creativo y podrás  resolver muchas cosas. Lo que si me preocupa es que estás viendo la lluvia y no me ayudas a colocar las ollas donde caen las goteras. La lluvia se detiene en algún instante, pero amiga que se ahogue la casa, eso es un pecado. Mira el libro apártalo, aún no lo terminas de leer. Ya no pienses tanto en el malestar del estómago, eso, es, curable. Lo que no lo es, es quedarse parada en un hilo del universo. Eso, es palpable para cuando tengas de frente el antifaz y mostrarle realmente la raíz con un punto final. Así, como la misma recolectora, absorbe de sus huesos el renacimiento de cada dolo. Sí, cada dolo como si perteneciera a lo que está detrás, recuerda la sombra intercambiando la piel. Sé loba sin mostrar como corres. Sé tú, con toda la sensación huérfana bajando al mismo centro del cementerio.



Bien, es bueno venir, acompañarte, ver mi novela, quedarme un rato y luego regresar a casa, la segunda casa. Esa que siempre brilla a lo lejos sin esperar nada. Ella, está llena de vocablos. Parecen iguales, sin embargo, la nevera no charló hoy igual. Pensé que se estaba enfermando, por lo de la electricidad, pero no, siguió su conversa con el agua mientras lavaba las papas para ponerlas a sancochar, para hacer un puré. 

Qué bueno, que la nevera se dio cuenta del gasto. Hoy en día, no es como antes, ¿recuerdas? Uno, podía llamar al electricista con confianza, ahora, no que va, vienen, y te cobran lo que no tienes por decirte, ya no sirve, compre una nueva, o te roban. Vaya que descaro. Fueron los apagones tan seguidos y no se la llevaron. Te imaginas tu cuerpo recibiendo energía, y al rato no. Te quedas apagada por más de cuatro horas. Vaya que te mueres en un día. Será eso lo que buscan. Bueno, igual nos apagan, nos aíslan del mundo, menos de nuestros pensamientos, mucho menos los de la casa.



Entró al fin, así, como un lobo con piel de cordero. Desde luego, todo es así, tan pausado, tan lento, llenando desde lejos el abrazo de la escasez, sin cambios, tan sola, tan miseria, mientras, en realidad, es el día cayendo lento por el escote de la montaña, con sensual intento. Así de sencillo se gesta el instante, cuando nos damos la vuelta, encontrándonos con el camino de la hormiga restituyendo, la prisa con su furia galopando sobre los exaltados cerebros. Cuáles, los de todos.

Sólo hay calma donde se acuesta la hoja destrozada en segundos por los bachacos. Esos animales se parecen mucho, a la vida que nos han robado, en cambio,  la hormiga es más meticulosa cuando lo hace, sigue la huella milenaria, hacia la médula de todas. ¡Ah, y no me digas, para que tanto brinco, estando el suelo tan parejo! Lo sé, está parejo, y nosotros brincamos según donde caiga el doble seis.

Todos estamos iguales, parados en una encrucijada, sin hacer el menor gesto de sabernos humanos. Sólo si de una buena vez, nos atreviésemos, a mirar hacia lo alto llenarse los pulmones de aire, aguantarlo un poco y soltarlo con un desfallecido grito. Sí, un grito al fin, que le dé ondulaciones a tanta cómoda costumbre de aceptación, pensando que mañana será otro sueño. También, la apática costumbre de sólo comentar, escribir por las redes sociales entre los mismos y no exigir lo derechos que por ley natural nos pertenece. Igual, habituarse, al mismo musiú con diferente cachucha informativa, siempre amenazando a millones de vecinos, pero sobre todo, la bendita costumbre a vivir con la muerte pisándonos en cada respiro.


Cada día, se cae en pedazos una palabra, donde la llamada, no es para anunciar una pelea de gallos, si no, un detente porque debes estar quieto, cuando aún quedan otras historias por dar oídos, por beber estruendos, regresando, llegando, la cochina trancado el juego, tan deliberadamente, riéndose los que pueden, de todos los pasivos entes, de un trozo o del otro, saliéndome de este lado lo Eterno.


Milagro Haack
Foto de Catherine Haack 
Recados menores

Sentires

“En el arte la gran transformadora es la poesía”
Elizabeth Schön

"Porque he esperado siempre
lo que nunca vendrá"
Ida Gramcko

"Yo vivo en un estado poético"
Vicente Gerbasi

"En el aire ancho y aromado ha ido sola mi voz."
Enriqueta Arvelo Larriva

"La poesía cruza la tierra sola,
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide
ni siquiera palabras."
Eugenio Montejo

"y una palabra antigua me crece como hierba olorosa en la boca…”
Luz Machado

"La poesía es sólo una llave sin cerradura. O al menos yo perdí todas las cerraduras"
Teófilo Tortolero

"Todavía quedan labios, ojos que miran las cosas. Quedan los brazos alzados en un intento de vuelo."
Antonia Palacios


“Y las mujeres poetas deben ser masculinas
Y esta es ley de Dios
Ley sagrada”
Hanni Ossott

"¡Si toda canción
se me enreda como una llamarada!”
María Calcaño

"La palabra realidad para mí es otro nombre de lo desconocido, que nunca será conocido."
Rafael Cadenas

"Soy lo que no conoces y lo que salvas"
Jorge Luis Borges

"La palabra que señala tu enigma
está escrita en el reverso de tus sueños
de una cuerda de aire
tensa."
Esdras Parra

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